Historia equilibrada
¿Qué mejor lugar para crear un moderno espacio para la relajación y la “salute per aqua” que los históricos muros de un convento del siglo XVII? Un convento transformado en un maravilloso hotel de cuatro estrellas que ha respetado y ensalzado la distribución original del edificio para ofrecer un alojamiento que combina como pocos las comodidades más modernas con la sobriedad y tradición que define este tipo de construcciones.
Las vistas desde el fantástico jardín, que incluye una refrescante piscina al aire libre, te integrarán por completo en el espíritu de la Denominación de Origen Ribera de Duero, ya que están dominadas por el imponente Castillo de Peñafiel, icono de la comarca y actual sede del Museo Provincial del Vino.
Y entre vinos, bodegas, maridajes de primera y relajantes tratamientos y circuitos SPA, podrás realizar rutas a caballo y catar una región única en paisajes, monumentos, sabores… ¡y muchas sorpresas!
Un regalo para los Sentidos
Tras un delicioso y equilibrado desayuno en el comedor del hotel y un reparador descanso en una habitación de primera, estarás preparado para disfrutar de las instalaciones y los tratamientos del completo SPA “SoloSentidos”. Recorre sin prisas las distintas estaciones de su circuito termal y descubre una original forma de olvidarte del estrés y cuidar a la vez tu cuerpo y tu mente.
El SPA, situado a orillas del río Duratón, incluye jacuzzi y piscina de hidromasaje, duchas escocesas o bitérmicas, sauna finlandesa y baño turco. También cuenta con un área seca de relajación, una zona de belleza y estética y un cómodo solarium exterior.
Si te apetece seguir mimándote, podrás disfrutar libremente de alguno de los tratamientos personalizados de su extensa carta, como la Vinoterapia, la Chocolaterapia o el completo ”Programa Relax Desestresante”.
Castillo Gran Reserva
El hotel Convento Las Claras está situado junto al casco histórico de Peñafiel, capital de la Denominación de Origen Ribera de Duero, por lo que lo tendrás muy fácil a la hora de recorrer a fondo esta zona y descubrir sus mejores bodegas y paisajes.
Un buen punto de partida para esta ruta del vino es el Castillo de Peñafiel, ubicado en lo alto de un espigón que separa los valles del Duratón y del Duero y desde el que obtendrás unas vistas maravillosas.
En el patio sur del castillo encontrarás el Museo del Vino, donde podrás hacer un recorrido por la historia de la vid, los artesanos del vino, la crianza y la reserva, la cata, el vino en el arte y en la gastronomía, la relación entre el vino y la mitología… en definitiva, un paseo por todos los aspectos que integran la apasionante cultura del vino.
Catas naturales
A la hora de visitar bodegas en la Ribera del Duero, tendrás un amplio abanico de posibilidades a tu alcance, en el conocido como “Triángulo de Oro del Vino”. Si buscas una genuina bodega tradicional, cuyos viñedos originales se remonten al siglo XII, te proponemos descubrir la emblemática Bodega Matarromera.
Como contrapunto perfecto a la bodega tradicional, podrás visitar la moderna Bodega Emina y su Centro de Interpretación Vitivinícola, situado en la localidad de Valbuena de Duero, donde, si lo deseas, podrás saborear una exquisita comida acompañada de distintos vinos en su propio restaurante, en la que descubrir los secretos del mejor maridaje.
Y para añadir un ligero toque de aventura a esta sabrosa escapada, podrás unirte a una ruta a caballo por los alrededores de Peñafiel y dedicar un día a explorar el maravilloso entorno natural de las Hoces del Río Duratón, una auténtica joya de la naturaleza.
Brindis de lujo
De vuelta al hotel-convento, encontrarás todas las comodidades que buscas en tu escapada perfecta, pero también toda la tradición y la tranquilidad que rezuma en un lugar históricamente marcado por el silencio y la reflexión.
El antiguo claustro, cubierto por una impresionante cúpula de cristal, se ha convertido en el luminoso hall-cafetería, auténtico corazón del nuevo hotel. El restaurante, por su lado, ocupa la antigua capilla de clausura, y los distintos salones y zonas comunes conservan intactos los artesonados originales.
La paz y la relajación no sólo se deben al SPA, también las podrás encontrar en el acogedor Salón-Chimenea, sentado en una mesa del restaurante Conde Lucanor, tumbado en una hamaca del jardín con vistas al Castillo y a la Judería, brindando con un Ribera de Duero selectamente elegido en tu maravillosa habitación…